¡lluvia de millones!

FUENTE: LA PRENSA DE NICARAGUA

Chilenos Indignados, Peruanos Resignados

Un contraste visible entre dos países vecinos

Publicado: 2019-10-29

Las masivas protestas que se han producido en los últimos días en Chile han llamado la atención a aquellos peruanos que sentían que era un país “ejemplar”, más ordenado, con menos pobreza y mejores servicios.   

Sin embargo, queda la pregunta sobre por qué en el Perú no ha ocurrido un fenómeno de movilizaciones masivas considerando que los problemas sociales son mucho mayores, desde la precariedad laboral hasta la situación de los hospitales. 

Un factor comprensible es la secuela del conflicto armado: la mayoría de peruanos teme ser asociado a comunismo o terrorismo que suelen ser considerados como sinónimos. A esto se añade el adoctrinamiento exitoso: desde 1990, cuando Fujimori hizo el ajuste estructural, los peruanos hemos aceptado como dogma de fe que el modelo neoliberal es el único camino para el progreso. Por ello es tan difícil una movilización como las que llegué a ver en el Perú de los años 70 u 80: no podemos visualizar una sociedad mejor o, simplemente, distinta.

En este contexto, la reacción más común ante los problemas sociales es la resignación. Por ejemplo: cuando hace algún tiempo, de la noche a la mañana, subió el pasaje del Metropolitano, pero la población no tuvo mayor reacción que aceptar la nueva tarifa. Igualmente, cuando hace seis años Susana Villarán eliminó decenas de líneas de transporte en su improvisada “reforma”, originó que la gran mayoría de limeños ahora gaste más y tarda más en transportarse... pero primó la resignación. ¿Organizarse para pedir que nuevamente con una sola ruta se pueda ir de Chorrillos a Pueblo Libre o de Miraflores a Jesús María? Nadie piensa en eso, ni en organizarse ni en que sea posible un cambio.

El transporte nos refleja también cuál es la alternativa peruana frente a los problemas sociales: buscar una solución individual. Frente a las dificultades del transporte público, las personas optan por emplear auto, taxi o los colectivos informales que han proliferado en las zonas afectadas por Villarán y ahora generan muchas más congestiones. Y esta búsqueda de soluciones individuales para los problemas sociales en realidad solamente genera más problemas. Es lo que viene ocurriendo frente a la educación y la salud:

-Vas a la EPS y te sientes como en un hospital del seguro. Hay mucha gente, todos molestos y los empleados te programan una cita hasta dentro de tres meses –me comenta un amigo.

En el ámbito laboral, es impresionante que el propio Estado ha logrado que más de un millón de empleados acepte trabajar sin derechos en el oprobioso régimen CAS. Son los funcionarios de los Ministerios, RENIEC o la Defensoría del Pueblo. Evidentemente, nadie podría aceptar un trabajo sin estabilidad, gratificaciones o CTS, a no ser que esté empujado por la necesidad y la resignación, como ocurría con los obreros en la Revolución Industrial…

A este panorama, se añade la falta de empatía de unos peruanos hacia otros. Por un lado, tenemos los sentimientos de rechazo (costeños contra serranos, arequipeños contra cusqueños y un largo etcétera). Por otro, las personas que sufren situaciones especialmente duras, como las víctimas de la contaminación ambiental muchas veces encuentran una indiferencia similar a la que recibieron las víctimas de la violencia política o de las esterilizaciones forzadas.

Entretanto, muchos chilenos de todos los sectores ahora piden que se convoque una Asamblea Constituyente. Este debería ser un tema que interesara a muchos peruanos, considerando, especialmente todos los derechos sociales que se perdieron en la Constitución de 1993.

Para lograr ello, claro, sería muy importante que los peruanos se expresaran públicamente, pero antes tendrían que admitir su descontento con el sistema actual.   Quizás temen que, si lo admiten, solamente experimentarán mayor frustración.


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Reflexiones Peruanas

Sobre el país en que vivimos y queremos vivir