¡Inmunidad parlamentaria no es un privilegio!

protestando en la playa del casino. FOTO CESAR CORTEZ COTRINa

Protesta antirracista en Ancón

Playa Norte fue recuperada para los ciudadanos.  

Publicado: 2015-02-22

Hoy domingo, los integrantes de Ciudadanos Luchando contra el Racismo, junto con diversos amigos llevamos a cabo una protesta pacífica y simbólica en las playas de Ancón, llamada Ollas y Sombrillas contra el Racismo.

Aunque en otras playas como las de Asia y La Punta se dan también prácticas discriminatorias, escogimos realizar esta protesta en Ancón porque desde hace varios años se ha constatado la intransigencia de los vecinos y los socios de algunos clubes.   La usurpación de las playas públicas de este distrito ha sido denunciada en reiteradas oportunidades y ha motivado visitas del Ministerio Público, el Ministerio de Cultura y la Defensoría del Pueblo. Sin embargo la actitud de los residentes continúa y es cada vez más violenta y prepotente, al punto que hace dos semanas arrojaron globazos de agua y muchas groserías.

Nosotros sabemos que los abusos de esta arrogante minoría solamente cesarán cuando la ciudadanía se movilice para protestar en contra de estas prácticas discriminatorias por parte de personas que preferirían vivir en un “mundo de blancos”, sin cholos que afeen la que consideran “su” playa (salvo servirles como mozos, nanas o barrenderos).   

Para esta protesta llevamos varias ollas como elemento simbólico: los iscriminadores usan pretextos como “la gente que viene de afuera es inculta y viene a ensuciar la playa”, “ellos comen en la playa”, “nosotros pagamos para que la playa esté limpia y estos cochinos vienen a ensuciarla”. Nuestra marcha buscó atacar simbólicamente estos argumentos mostrando que solo son pretextos que disfrazan un profundo racismo. 

    

dedicado a todos las personas que se consideran muy educadas pero que son racistas.  foto, hildegard willer

Las ollas son un símbolo de todas las personas que llegan a la playa provenientes de diversos lugares de Lima o del propio Ancón. Los residentes de Ancón suelen también comer en la playa e inclusive tienen mesitas y personas que les atienden. En buena cuenta, a los racistas no les molesta en sí mismo la comida, sino la llegada de las personas que rechazan. Es necesario señalar que comer en la playa no está prohibido. Lo que está mal y hay que combatir es que se ensucie la playa, pero discriminar no es la vía, solamente agrava el problema y genera innecesarias tensiones 

  

ingresando a la playa del casino. FOTO CESAR CORTEZ COTRINA

En las ollas no llevábamos comida, sino “alimento para el alma”, es decir, volantes con información legal contra la discriminación, las leyes, banderolas, plumones y papelotes para nuestros carteles antirracistas. Las ollas son un ejemplo de la estigmatización que sufren los sectores populares por parte de las élites.   El rechazo de las ollas es en el fondo un rechazo clasista, pues las personas de sectores altos y medios no llevan sus ollas a la playa.  

  

La idea es resignificar la imagen de la olla en la playa, dándole un carácter reivindicativo al derecho de todos a disfrutar de los espacios públicos, sin ensuciar y sin afectar a los demás.

Las sombrillas buscan evidenciar otro de los mayores abusos que cometen los residentes de Ancón al mandar instalar sombrillas de palma y toldos blancos e impedir que los ciudadanos se protejan en ellos. Esto resulta muy grave ya que, además, los vigilantes no permiten que otras personas ingresen con sus propias sombrillas, lo que constituye un cruel atentado contra la salud de los bañistas que no son residentes ya que se ven expuestos a la nociva radiación solar, que como sabemos causa cáncer a la piel, entre otros males. Los residentes y los socios del Club Casino ilegalmente se han apropiado ¡hasta de la sombra! Ni siquiera tienen compasión con niños pequeños o adultos mayores.      

   

protestando en el malecón  FOTO CESAR CORTEZ COTRINa

Esta mañana nos reunimos cerca de la iglesia de Ancón para elaborar carteles contra el racismo y desde allí pasamos al malecón.  Ingresamos a tres de las playas "prohibidas": la playa del Casino, Playa Hermosa y Playa Norte.  En todas repartimos volantes y expresamos que las playas son públicas en el Perú.

Nos causó mucha satisfacción especialmente el caso de Playa Norte donde apreciamos libre tránsito en el malecón y en la playa.   Los vecinos racistas habían preferido ubicarse en un extremo, pero ya no impedían el paso de los veraneantes ni la instalación de sombrillas.   Ha costado bastante, pero sentimos que poco a poco se está avanzando, aunque en las playas peruanas todavía falta mucho para que las leyes se cumplan. 

(Texto elaborado con Marco Aurelio Lozano).

    

con la estatua de micaela bastidas y túpac amaru.  foto cesar cortez cotrina


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Reflexiones Peruanas

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