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Es mejor no usar la expresión “desastres naturales”.  Se le hace con ella un favor al gobierno (Carlos Saldarriaga).

 

En  Pisco, he sido testigo de cómo las autoridades responsables en la tan mentada reconstruccion,  sólo han construido con material noble las fachadas de las casas destruidas, para ocultar el desastre, pero detrás de esas paredes siguen la miseria, el abandono y la destrucción.

Después de tanta viveza y sinvergüencería, manteniendo abandonados a los damnificados del 2007, la gente del gobierno se ha ido a Haití a mostrarse como grandes donantes, solidarios con otro pueblo en desastre (Un abogado)

 

Este invierno es uno de los fríos de Holanda; ha nevado como nunca y las
temperaturas son muy bajas. Sin embargo, las familias tienen reservas de alimentos y toman medidas por si el frío arrecia, mientras las autoridades también toman medidas para enfrentar el problema. Debemos tratar que en el Perú haya también esa idea de prevención y acción, una toma de conciencia de nuestras vulnerabilidades y de la necesidad de estar preparados para cualquier eventualidad.   Todos,  desde la casa, la
escuela, la universidad, la iglesia, la biblioteca y demás lugares públicos y privados tomemos oportunamente nuestras previsiones y podamos hacer frente a cualquier desastre   (Una profesora de la Universidad Católica)

 

Me llamó la atención cómo los turistas extranjeros atrapados generaron soluciones al problema: se organizaron, racionaron alimentos, realizaron un censo para el rescate.  Todo ello nos revela las dimensiones que alcanzan las sociedades que saben que el desarrollo no solo es infraestructura sino tener ciudadanos preparados (Un diplomático).

 

Acá en el Cusco hay gente que ha construido su casa exactamente al lado del río, violando todas las normas legales.  Ellos dicen que no son invasores y que tienen un proceso judicial en marcha.  Ni la Municipalidad ni el gobierno regional han intervenido antes ni ahora, pese a que no es un sitio apto para viviendas.

De otro lado, hemos tenido varios días sin agua en las casas y ahora que por fin ha vuelto, hay decenas de niños y jovencitos jugando irresponsablemente con agua, con el pretexto de los carnavales.  Me da tanta cólera.  ¿Dónde estarán sus irresponsables padres?   No sé qué tipo de desgracia esperamos para poder tomar algo más de conciencia. (Una abogada cusqueña)

 

En el Perú, debido a nuestra geografía, nuestra ubicación en una zona sísmica y por los próximos efectos del cambio climático, debemos estar preparados.  Si el Estado no actúa, nos pasará lo de Haití, que ha terminado ocupado por la ONU y Estados Unidos.  No olvidemos tampoco que el país lo hacemos todos, no sólo el gobierno. Eduquémonos para los retos que se vienen. (Carlos Quiroz)

 

Conozco mucha gente que estaría dispuesta a convertirse en voluntarios para aplacar estos desastres, pero no sé si sea Defensa Civil quien podría canalizar este tipo de trabajo  (Janeyri Boyer).

 

Seria genial disponer un servicio civil antes que un servicio militar, ese tipo de organización ayudaría mucho (Jonathan Gamboa). 

 

El pasado 17 de diciembre, cayó sobre Huamanga una lluvia tan intensa como nadie recordaba.  En menos de una hora, la lluvia produjo un aluvión que ingresó violentamente por la calle San Martín, una de las principales de la ciudad, arrastrando automóviles, mototaxis y combis y causando la muerte a once personas.   
 
El desastre, al inicio de la temporada de lluvias, pudo haber generado urgentes medidas preventivas a nivel nacional, para enfrentar situaciones similares, pero nada de eso sucedió. 
 
En las semanas siguientes, las lluvias causaron fuertes daños en Apurímac y Huancavelica.  Inclusive en Lima llovió después de 40 años y se produjeron derrumbes en las zonas más pobres.  En el Cusco, uno de los muros incas de Sacsahuaymán colapsó bajo las aguas.  Pero, pese a la gravedad de las circunstancias, Perú Rail continuó vendiendo boletos a Machu Picchu, sin que ningún funcionario regional o municipal pensara en impedírselo.   Finalmente, sucedió lo que era de esperarse: una avalancha bloqueó la vía férrea, dejando a miles de turistas atrapados en Aguascalientes, a merced de aquello que los peruanos conocemos bien: un Estado precario, débil e improvisado. 
 
Me acuerdo que el 16 de agosto del 2007 me anunció una cooperante:
 
-Wilfredo, quiero sumarme a los brigadistas.
 
-¿Qué brigadistas? –le contesté, mientras pensaba que mi amiga, con dos años en el Perú, todavía no sabía en qué país vivía.
 
-Las brigadas de voluntarios que irán a Pisco para reconstruir la ciudad…
 
En muchos países, la sociedad se encuentra organizada frente a los desastres naturales y muchas personas están disponibles, apenas se produce una emergencia.  Inclusive, si la catástrofe ha sucedido en el extranjero, está previsto trasladarse inmediatamente.
 
Yo le expliqué a la cooperante que probablemente al terremoto de Pisco sobrevendría el caos y la desorganización.  Ese mismo día, voluntarios españoles, ecuatorianos y cubanos llegaban perplejos al Aeropuerto Jorge Chávez no había nadie esperándolos.   Muchos tuvieron que viajar hasta Ica en taxi con todos sus equipos. 
 
En el Perú, la mejor forma de enfrentar incendios, terremotos y aluviones parece ser pensar que no van a suceder, desde las personas pobres que instalan sus viviendas en las vulnerables laderas de los cerros hasta las autoridades estatales, que a veces se consideran muy modernas. 
 
-No comprendo por qué sólo hay una carretera a Ica –me escribía una amiga desde Estados Unidos aquél 16 de agosto  -  ¿No existe una vía alternativa?
 
No.  Y tampoco la hay para Machu Picchu o Huancayo.  En casi todo el Perú apenas si hay pistas de dos carriles que pueden quedar bloqueadas por un puente derrumbado, una avalancha… o un camión volcado.     
 
Los ingresos del turismo no generan mejores vías de transporte: en Ollantaytambo, muchas veces he tenido que pegarme a los muros incaicos, para no morir aplastado por  decenas de camiones a Quillabamba y centenares de ómnibus turísticos que recorren las estrechísimas callejuelas.   Un puente colonial tenía que resistir el paso de todo ese flujo vehicular.  Digo “tenía”, porque la semana pasada colapsó. 
 
A nivel de escuelas o centros de salud tampoco se aprecian los efectos del turismo.  Cualquier enfermo o herido más o menos grave debe ser trasladado al Cusco.   Cuando existe un desastre generalizado como en la actualidad se hacen más palpables estas carencias, pero la vida cotidiana de la población sigue siendo muy dura. 
 
No sé si el gobierno central está en capacidad para diseñar acciones de prevención a nivel nacional, pero al menos podrían hacerlo gobiernos regionales, municipalidades e instituciones públicas o privadas.  ¿Tienen claro los empleados del Jockey Plaza o el Megaplaza qué hacer en  caso de sismo o incendio, más allá de correr, rezar y llorar?  ¿Sabrán los vecinos de Zárate o San Martín enfrentar inundaciones como las de hace unos años?  ¿Deben seguir viviendo miles de personas en zonas vulnerables de Lima, Huamanga o Cusco?  ¿Han previsto iglesias y parroquias cómo proteger a sus feligreses, tomando en cuenta que en el terremoto del 2007 muchas personas murieron dentro de los templos?  ¿Y en casa, sabe usted dónde hay velas y linternas?
 
Es falso, afirmar que los peruanos no sabemos tomar precauciones.  Yo veo que frente a la delincuencia se toman muchísimas.  Si adoptáramos una actitud similar frente a incendios, terremotos o inundaciones, el daño que éstos producen sería mucho menor.   
 
-Como van las cosas, creo que voy a ir construyendo mi arca de Noé  –me dijo un amigo huamanguino, que se encontraba a dos cuadras de la calle San Martín, la tarde del aluvión.
 
Ahora se sabe que ese desastre tuvo también causas humanas: hace algunas décadas fue tapiada la acequia que bajaba por esa calle y el aluvión llegó desde un cerro deforestado por los desplazados que huían de la violencia política. 
 
Quienes no hemos enfrentado directamente la destrucción de las últimas semanas, estamos advertidos.

-El viernes pasado, el Poder Judicial dio a conocer el Acuerdo Pleno de la Corte Suprema, que reconoce a las rondas campesinas la facultad de administrar justicia, siempre que no violen los derechos fundamentales.

-El acuerdo es de especial importancia, en casos como el de Reynaldo Arévalo, dirigente de las rondas de Juanjuí ha sido detenido, por haber sancionado a un comunero que había matado a otro obligándolo a pagar una indemnización a los familiares del difunto.

-Hablando de temas judiciales, el Ministerio Público decidió denunciar a la fiscal ayacuchana Cristina Olazábal por haber pretendido denunciar a Alan García por violación de derechos humanos. Al parecer, el mensaje sería que determinadas personas no puedan ser investigadas.

-El cuestionado oficial Elidio Espinoza, acusado de dirigir el escuadrón de la muerte que mató a 34 delincuentes y 12 personas inocentes en Trujillo ha sido trasladado a Chimbote, para realizar labores administrativas.

-Los vecinos de Lince lograron que el Tribunal Constitucional amparara su demanda para impedir más cemento en el Parque Mariscal Castilla de Lince. La sentencia ayudará a muchos otros vecinos empeñados en proteger sus parques de alcaldes desubicados.

-PKF Consulting, la cadena de pizzerías Rústica y la Cámara Peruano-Alemana pueden ser severamente sancionados por sus avisos discriminatorios.

-Hablando de discriminación, la Corte Superior de La Libertad habría incurrido en una seria infracción al señalar en una convocatoria de empleo que no admiten personas “con impedimentos físicos”. Acá está la convocatoria: http://www.pj.gob.pe/cortesuperior/convocatorias/noticias.asp?codigo=14631&opcion=detalle&sede=18

-60 personas han solicitado polos antirracistas, con la leyenda Basta de Racismo. Si alguien más desea, me puede escribir, pero, por si acaso, quienes no viven en Lima deberán procurar que algún familiar o amigo los pague y los recoja. Esperemos que estén listos a la brevedad posible. Están a 12 soles para adultos y 10 soles para niños.

A comienzos de su segundo gobierno, Alan García planteó reinstaurar la pena de muerte para delitos como violación de niños o terrorismo, en abierta violación a la prohibición expresada en la Convención Interamericana de Derechos Humanos. García retrocedió debido al rechazo que generó por parte de la sociedad civil, la Defensoría del Pueblo, importantes medios de comunicación, la Iglesia Católica y organismos internacionales. Sin embargo, sus expresiones en el sentido que “hay gente que no merece vivir” reflejan una grave percepción sobre los derechos humanos. A lo largo de los últimos tres años y medio, decenas de peruanos han fallecido en sucesivos incidentes.

1. Incidentes policiales por uso excesivo de la fuerza

Los casos que a continuación se reseñan reflejan un accionar policial basado en la precipitación y el recurso desproporcionado a la fuerza contra civiles desarmados. En muchos casos, los fallecidos participaban en protestas sociales. En otros, se trata de incidentes donde la policía empleó sus armas de manera totalmente innecesaria. Llama la atención la muerte de dos niños.

Isidro Llanos, 2 de agosto del 2006, Combayo, Cajamarca.

Campesino fallecido apenas a cuatro días que Alan García asumió el mando. No hubo sanción para los policías implicados.

Jonathan Condori, 30 de agosto de 2006. Sicuani, Cusco.

Este adolescente que protestaba con otras personas contra diversos bares clandestinos, cuando la policía abrió fuego contra la población. Murió a consecuencia del impacto de una bomba lacrimógena en la cabeza. El Ministerio Público desea aplicar a César Salas, el policía que disparó contra Condori, los últimos Decretos Legislativos para ser eximido de responsabilidad penal.

Cirilo Tuero, 5 de diciembre de 2006, Abancay, Apurímac.

Tuero era un taxista que se incorporó a unas protestas contra la Presidenta Regional de Apurímac, acusada de favorecer a la localidad de Andahuaylas, con la que los habitantes de Abancay tienen una larga rivalidad.

Guillermo Li, 6 de abril del 2007, Lima.

Li era un empresario que fue secuestrado y forzado por los delincuentes a conducir un vehículo. Los integrantes de la comisaría de Monterrico salieron en su persecución y dispararon a quemarropa contra el vehículo, que aparentemente confundiendo a Li con uno de sus secuestradores, debido a que sus rasgos físicos orientales no encajaban en el perfil de empresarios acaudalados de esa zona de la ciudad.

Marvin Gonzales Carvajal, 11 de abril del 2007, Santa Ancash.

Gonzales era un joven agricultor muerto de un balazo por la espalda mientras participaba en un paro departamental contra una decisión política orientada a favorecer al partido de gobierno. Las estaciones locales de televisión que difundieron los hechos fueron clausuradas a la semana siguiente. Meses después, el gobierno retrocedió en la decisión que había generado la protesta.

Imel Huayta, 22 de abril de 2007, Desaguadero, Puno.

Niño de 8 años que viajaba en un camión con sus padres, entre Ilave y Desaguadero, mientras la policía realizaba un operativo contra el contrabando. Aparentemente, los padres de Imel confundieron la tranquera policial con un grupo de delincuentes y siguieron la marcha. Los policías dispararon al parabrisas, matando a Imel y dejando herido a su pequeño hermano.

Julio Raymundo y Oscar Fernández, 15 de junio del 2007, Casapalca, Lima.

Se trataba de un grupo de trabajadores mineros fallecidos cuando la policía pretendía abrir un bloqueo de la Carretera Central. Ellos actuaban en protesta por haber sido despedidos por la empresa Casapalca, de prácticas sumamente abusivas contra los derechos laborales. En ese lugar, también murió el policía Carlos Mariluz y un paciente que era transportado por carretera a un hospital de Lima.

Julián Altamirano, 15 de julio del 2007, Andahuaylas, Apurímac.

Campesino fallecido durante las protestas realizadas en esta localidad que siente mucho la postergación del gobierno. Las protestas fueron parte de un paro nacional que tuvo mucha fuerza en el interior del país, especialmente en las provincias andinas y amazónicas.

Sergio Alanoca, 19 de julio del 2007, Juliaca, Puno.

Profesor perteneciente al sindicato de profesores, SUTEP debido al impacto de una bomba lacrimógena, cuando participaba en una protesta el 12 de julio. Durante esos días se produjeron numerosas detenciones arbitrarias contra profesores y dirigentes del mencionado sindicato. No se permitió que vieran a sus abogados ni al Fiscal.

Herminia Herrera Erraza, 11 de julio del 2007, Lima.

También profesora del SUTEP fallecida en el Hospital Rebagliati aparentemente debido a la violencia policial, aunque la Policía Nacional ha negado toda participación en los hechos. Otras versiones sostienen que ella sufrió una caída cuando huía de las bombas lacrimógenas. El incidente sucedió el 6 de julio. De confirmarse este caso, sería el primero de una mujer víctima de violencia policial en los últimos siete años.

Miguel Añamuro Huaquipaco, 14 de septiembre del 2007, Moho, Puno

Campesino que se dirigía a una fiesta patronal, cuando fue confundido con un grupo de contrabandistas a quienes intervenía la Policía Fiscal. Falleció de un disparo a la cabeza.

John Acosta, 10 de enero del 2008, Pucallpa

Niño de diez años de Pucallpa, fallecido cuando la policía intentó desalojar a un grupo de invasores en un asentamiento humano de esta ciudad amazónica.

Julio Rojas, 18 de febrero del 2008, Barranca

Campesino que participaba en un paro agrario. Murió a consecuencia de los disparos a la cabeza realizados por la policía.

Emiliano García y Rubén Pariona, 19 de febrero del 2008, Ayacucho

Campesinos de Quinua que participaban en un paro agrario. Fallecieron a consecuencia de los disparos a la cabeza realizados por la policía. Se ha identificado como responsable al policía Carlos Rodríguez Huamaní, quien confesó ante el Ministerio Público. Llama la atención que las dos muertes se hayan producido de manera similar a la de Julio Rojas, el día anterior, en un lugar muy distante. El Congreso abrió una investigación al entonces Jefe de la Policía Nacional, Octavio Salazar.

Luis Enrique Ortiz, 5 de marzo del 2008, Celendín, Cajamarca. Ortiz fue detenido, acusado de golpear a su esposa. Pocas horas después se informó que había fallecido en la comisaría. Indignados, los vecinos del lugar atacaron el establecimiento y lo destruyeron, junto con un patrullero.

Santos Antonio López Chancahuaña, 25 de abril del 2008, Acarí, Arequipa

Santos López era un minero informal, que falleció durante un desalojo por parte de la Policía Nacional. Los mineros desalojados argumentaban ser los legítimos propietarios del terreno.

Justo Loma Angles 30 de abril del 2008, Puno.

Campesino que viajaba en un vehículo. Como en los casos del niño Imel Huayta y de Miguel Añamuro, los autores fueron los policías de Aduanas. Los familiares de Loma sostienen que él no tenía ninguna relación con el contrabando

Jean Surichaqui, La Oroya, Junín, 29 de mayo del 2008

Según se informa, la Policía Nacional pretendió realizar una intervención a unos jóvenes que se encontraban bebiendo licor y uno de ellos mató de un tiro a este joven, que pertenecía a un grupo de danza. El responsable ha sido detenido.

Julio Apaza, Independencia, Lima, 5 de junio del 2008

Este joven pretendía evitar el desalojo del inmueble en que vivía con su familia. Ellos argumentaban que el desalojo era injusto.

Los principales jefes policiales involucrados en esta muerte fueron inmediatamente suspendidos y a nuestro parecer esta medida implicó que en los episodios de protestas violentas que se produjeron en la segunda mitad del año, la policía reaccionara de manera sumamente moderado. El hecho que la muerte se hubiera producido en Lima probablemente generó mayor reacción social.

Manuel Yupanqui y Jorge Huanaco Tutuca, Pataz, La Libertad, 12 de julio del 2008

Los jóvenes mineros se enfrentaban a la empresa Marsa conocida por sus abusos hacia los trabajadores y contra el medio ambiente. La Policía Nacional actuó violentamente. Huanaco murió el 22 de julio, tras diez días de quedar malherido.

Helmer Arpasi Valeriano y Ronald Gamarra Chueca, Tacna, 1º y 4 de noviembre del 2008.

Habitantes de la ciudad de Tacna que formaban parte de las protestas contra un cambio en la ley del canon.

Doris Mendoza Paredes, Concepción, 16 de noviembre del 2008 fallecida durante las protestas de la población de esta localidad contra la instalación de una planta de tratamiento de basura promovida por la Municipalidad de Huancayo.

Lidia Huerta Méndez. Calpoc (Casma) 26 de enero del 2009. Su muerte se produjo durante el enfrentamiento entre los policías de la comisaría de Yaután y los comuneros de Calpoc en la sierra de Casma. Al parecer, uno de los policías habría participado en el violento asalto al tesorero de la comunidad.

Christian Sánchez Chanduvi. Pacasmayo, 5 de febrero del 2009. Luego que un camión se volcó en la carretera Panamericana, una multitud de habitantes corrió a saquear la carga. En un intento por disuadirlos, la policía disparó, causando la muerte al adolescente Christian Sánchez. La multitud atacó la comisaría, quemó un patrullero y dos motos. Josmell Marreros, el policía autor del disparo quedó detenido por algunos días.

José Palomino Aquije, Chincha, 22 de marzo del 2009, joven taxista que murió baleado por la policía, que lo confundió con un delincuente.

Paulino Puma Sucso y Oscar Laura Huamántica, Comunidad de Hitaccasa, Pampaconas distrito de Vilcabamba provincia de La Convención, Cusco. 2 de abril del 2009. Un grupo de efectivos policiales, sin ninguna experiencia en la zona dispararon a dos campesinos, confundiéndolos con terroristas. Los campesinos  murieron por falta de atención médica a consecuencia de las heridas sufridas en las piernas.

Remigio Mendoza Ancalla, 2 de julio del 2009. Campesino de Chumbivilcas, muerto en un enfrentamiento con la Policía Nacional.

Wilber Huamanñahui Espinoza, 24 de julio del 2009. Poblador de Marcona, muerto cuando la Policía pretendía desalojar a supuestos invasores de un terreno de la empresa minera china Shougang.

Vicente Rufino Castillo, dirigente cocalero y otro campesino, muertos el 26 de septiembre del 2009. Tres días antes, el 23 sufrió varios disparos por parte de la Policía mientras participaba en una protesta en el sector Bolsón La Cuchara, en la provincia de Leoncio Prado, Huanuco. Ese mismo día falleció otro campesino que no ha sido identificado hasta la fecha. Según integrantes de la Defensoría del Pueblo, sería un migrante que provendría del norte del país.

Castulo Correa Huayama y Vicente Romero Ramírez, campesinos de Huancabamba, Piura, muertos el 2 de diciembre del 2009 cuando los efectivos de la DINOES agredieron a los habitantes de la comunidad campesina Segundo y Cajas. La intervención policial pretendía detener a varios pobladores acusándolos de atentar contra la empresa Río Blanco, ex Majaz. Durante el gobierno de Toledo otros dos campesinos, Reemberto Herrera y Melanio García fallecieron por accionar policial en conflictos similares por la presencia ilegal de dicha empresa en dos comunidades campesinas.

2. Ejecuciones extrajudiciales de Trujillo

Desde agosto del 2007, en la ciudad de Trujillo se han producido numerosas muertes de delincuentes comunes por parte del Escuadrón de Emergencias. Los voceros policiales sostienen que se trata de muertes en enfrentamientos, pero existen varios casos donde diversos testigos sostienen haber visto que se produjo la detención. En por lo menos doce casos, se asesinó a personas sin ninguna relación con actividades delictivas, fuere por una confusión o porque presenciaron las otras ejecuciones. Ellos fueron sometidos a tortura antes de morir.

Señalamos algunos de los casos. El reciente informe de Ricardo Uceda alude a 46 muertes.

César Deza Paredes, Jhonny Murrugarra Chávez y José Murrugarra, 12 de agosto del 2007.

Carlos Mariños Ávila, 27 de octubre del 2007. Sus familiares sostienen que fue testigo de la ejecución de Ronald Reyes, Carlos Iván Esquivel y Víctor Enríquez Lázaro, que se produjo el mismo día.

Richard Sancho Rodríguez, 16 de septiembre del 2007.

Dennos Gallo Chanduví y Julio Merino Bayona, 21 de septiembre del 2007.

 

José Manuel Reyes Moro, 14 de octubre del 2007.

Víctor Gamarra De La Cruz. 21 de noviembre del 2007

Pedro Guevara Rodríguez y. Segundo Romero Loayza, 11 de diciembre del 2007.

Darwin Guzmán Ruiz, 13 de enero del 2008. Comerciante de la zona de La Esperanza. La Policía sostuvo inicialmente que se trató de un delincuente y que lo mataron en un enfrentamiento.

Piero Paoli Zavaleta Castillo y Luis Enrique Varas Alfaro, 30 de enero del 2008, Aparecieron muertos al día siguiente de ser detenidos. Luego se informó que habían muerto en un enfrentamiento. Zavaleta era conocido por pertenecer a una de las mafias más peligrosas de Trujillo. Pese a sus múltiples crímenes fue varias veces liberado por el Poder Judicial.

Orlando Eustaquio Sánchez, 25 de enero.

Freddy Ortecho Rodríguez y Gabriel Aguilar Pretell, 13 de febrero del 2008. Ortecho era el jefe de la peligrosa banda Los Pulpos. La policía sostiene que murieron durante una persecución.

Franco Silva Verona, 2 de marzo del 2008

Luis Fernández Vásquez, 11 de marzo del 2008

José Aredo García y Luis Reyes Armas, 8 de mayo del 2008 y Luis Espinoza Esquivel, 10 de mayo del 2008. Los tres eran integrantes de la banda Los Pulpos.

Carlos Rodríguez Mantilla, 5 de junio del 2008.

Jaime Chávez Escamilo, Segundo Linares Rivas, César Cruz Rodríguez y Carlos Esquivel Mendoza, 17 de junio del 2008

Everson Carvajal Ruiz, 2 de julio del 2008

Alexander Fernández Bazán, 17 de julio del 2008. Trujillo. Apareció muerto el día siguiente de ser detenido.

Johnny Reyes Velásquez. 20 de julio del 2008, Trujillo. La versión oficial había sido que Reyes muere en un enfrentamiento, pero diversos testigos informan que fue detenido. Apareció muerto al día siguiente de cuatro tiros por la espalda. Según la policía, era un conocido delincuente, responsable de la masacre de diez personas en marzo del 2005.

Segundo Rivera Rojas, 22 de julio del 2008

Enrique Cruzado Bello, 15 de agosto del 2008

Freddy Rodríguez Arce, 9 de setiembre del 2008. Muerto a sangre fría en presencia de testigos. Era cuñado de Johny Reyes y jefe de la banda Los Plataneros.

Las ejecuciones extrajudiciales cesaron a fines del año 2008, de manera coincidente con la salida de Luis Alva Castro del Ministerio del Interior y el cese de Octavio Salazar del cargo de Director de la Policía Nacional.

Durante el año 2009, los familiares de las víctimas han recibido diversas amenazas, incluyendo el ingreso a sus domicilios. Varios de ellos han optado por salir del país. Entretanto, el comandante Elidio Espinoza, responsable de los operativos ha sido ascendido por Mercedes Cabanillas y ha colocado a varios de los involucrados en diversos puestos importantes en la Policía de Trujillo. La única Fiscal que continuó las acusaciones por estos crímenes renunció hace un mes por las amenazas recibidas.

3.Muertes en Amazonas ( 5 junio del 2009)

Luego de varias semanas de protestas de la población indígena amazónica, el gobierno decidió desalojar a los indígenas awajún y wampís que desde mediados de mayo bloqueaban parcialmente la carretera entre Chiclayo y Amazonas a la altura de la Curva del Diablo, provincia de Utcubamba, departamento de Amazonas. Esa acción se realizó de manera sumamente violenta, mediante el empleo de bombas lacrimógenas arrojadas desde helicópteros y disparos al cuerpo de la persona. Varios testigos señalan que el líder awajún Santiago Manuim alzó las manos para pedir que cesara el fuego, recibiendo ocho balazos. Al dársele por muerto, se desencadenó un fuerte enfrentamiento, producto del cual fallecieron quince policías.

Los muertos civiles fueron los indígenas awajún Romel Tenazoa Sánchez, Felipe Sabio César Sánchez, David Jaucito Mashigkash, Gerardo Samecash Chamik, Jesús Carlos Timías y el campesino cajamarquino Florencio Pintado Castro.

 

Debe señalarse que los indígenas sostuvieron que hubo muchos más muertos, pero los nombres no han sido proporcionados ni los cuerpos han sido hallados. Sí se informó de la muerte de Ebelio Petsayit, en la comunidad de Chipe, Amazonas. a consecuencia de las torturas que sufrió cuando fue detenido.

A estas muertes deben sumarse las de Porfirio Coronel Jiménez y Alejandro Salazar Huamán (Bagua Grande), Jorge Angel Pozo Chipana y Abel Ticlla Sánchez (Bagua), habitantes de ambas ciudades muertos por efectivos policiales mientras se producían disturbios. Los familiares de las dos personas muertas en Bagua Grande indican que ninguna de las víctimas tenía relación con las protestas. Indican también que el señor Coronel recibió varios disparos a quemarropa.

En la tarde de ese día, nueve policías que estaban retenidos en la Estación 6 de Petroperú fueron asesinados por indígenas awajún, aparentemente en represalia por lo ocurrido en la Curva del Diablo.

4. Incidentes relacionados con las Fuerzas Armadas

Octavio Aquino, 19 de marzo del año 2007. Huachocolpa (Huancavelica),

Profesor de una comunidad campesina, que falleció al parecer confundido con un integrante de un grupo subversivo.

Franklin Estalla Enciso, 7 de setiembre del 2008, campesino de Nueva Esperanza, en el VRAE. Su cuerpo fue sepultado en Satipo y presentado inicialmente como un senderista muerto en un enfrentamiento.

Félix Canchanya Limanche, Maximiliano Pichardo Fernández, Alejandro Pichardo Fernández, Rosa Chávez Sihuincha, 14 de setiembre del 2008 Río Seco, Ayacucho. Campesinos asesinados por una patrulla de las Fuerzas Armadas, aparentemente para amedrentar a otros probladores.

Moisés Pichardo (6 años), Rosa Linda Pichardo (un año), hijos de Maximiliano Pichardo permanecen en calidad de desaparecidos. En opinión de las personas que consultamos en Ayacucho, habría sido más fácil deshacerse de los cadáveres.

Estos crímenes se realizaron en un contexto de extrema violencia al pretender desalojar a los campesinos del VRAE.

Conclusiones

Como se puede apreciar, el año mayor violencia fue el 2008, mientras Luis Alva Castro fue Ministro del Interior y Octavio Salazar estuvo a cargo de la Policía Nacional. El Decreto Legislativo 982, promulgado en julio del 2007, que declara la inimputabilidad de policías y militares que maten o hieran ciudadanos habría permitido los hechos de violencia que se suscitaron después, aunque debe decirse que anteriormente a este Decreto ya se habían producido 13 de las 102 muertes.

 

Un antiguo alumno, ahora abogado, me invitó a la presentación que tenía como parte del Centro de Música y Danzas de la Universidad Católica (CEMDUC) por el Día de la Canción Criolla. Muchos amigos míos y uno de mis hermanos han participado en el CEMDUC y sus espectáculos me agradan mucho, ya sean de música criolla, danzas andinas o sikuris puneños.

Por mi parte, invité a José Aylwin, un amigo antropólogo chileno de visita por Lima, pero antes lo acompañé a las tiendas de artesanía que están en Petit Thouars, al lado de Hiraoka

-¿No te incomoda venir acá? –me preguntó José.

-Claro que no –le respondí –. Me gusta mucho.

De hecho, encontré varias novedades: existen cada vez más imágenes de la cerámica de Chancay, antes desconocida. También hay ahora polos del perro peruano sin pelo y otros de Cholo Potter, donde los protagonistas de Harry Potter aparecen con ponchos y chullos en Machu Picchu.

Visitamos el puesto donde se venden las hermosas tablas de Sarhua, que muestran las costumbres de esta comunidad ayacuchana. Le enseñé a José los rituales para la construcción de una casa, el matrimonio o los funerales, así como una nueva escena: una pareja de turistas visitando la comunidad. Viendo nuestro interés, la joven vendedora nos indicó:

-El pintor es el señor que está afuera.

A la entrada del puesto había un hombre de unos sesenta años, con casaca marrón, las manos en los bolsillos. more…

Mis alumnos de la Universidad no habían nacido cuando se produjeron el incendio de ánforas en Chuschi o la masacre de Putis y tenían menos de cuatro años cuando Abimael Guzmán fue capturado. Sin embargo, al inicio de cada ciclo suelen repetir con mucha convicción el más frecuente mito sobre el conflicto armado que existe entre los limeños: more…