Archive for the Category »terremoto «

-El terrible terremoto que ha afectado Chile incrementa nuestra insistencia en que la sociedad peruana debe estar preparada para desastres similares, desde rutas de evacuación hasta la organización de brigadas de solidaridad.   Gobiernos regionales, municipalidades, colegios, parroquias, empresas y hasta cada familia pueden lograr que los daños sean menos graves (Ver RP 289 La Advertencia de la calle San Martín).

-La Comisión de Expertos de la Organización Internacional del Trabajo ha pedido al gobierno peruano suspender las concesiones de exploración y explotación en territorios habitados por población indígena hasta que no se implementen los mecanismos de consulta, precisando además que no son adecuados los talleres que convoca el Ministerio de Energía y Minas a las comunidades campesinas y nativas.

-La Autoridad Nacional del Agua decidió devolver a la comunidad de Cruz de Mayo la administración de la laguna Parón, en Huaylas, Ancash, que había sido entregada a la empresa Duke Energy.

-Sólo en un día, el lunes 22 de febrero, murieron 50 personas en accidentes de carretera en La Libertad y Cusco.  Además de problemas conocidos, como la irresponsabilidad de conductores y empresas, mientras no haya bermas centrales y las pistas sean de un solo carril (salvo la autopista a las playas del Sur, claro), estas situaciones continuarán.

-Sólo siete de las cuarenta avionetas que transportaban turistas sobre las líneas de Nazca estaban en condiciones de operar.  Lamentablemente, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones decidió realizar una inspección sólo después que una avioneta cayera el pasado jueves, dejando como trágico saldo la muerte de siete personas.

-El Colegio de Ingenieros del Perú celebró una yunsa en su Centro Recreacional.  Esperemos que el próximo año realice una celebración más positiva.

El pasado 17 de diciembre, cayó sobre Huamanga una lluvia tan intensa como nadie recordaba.  En menos de una hora, la lluvia produjo un aluvión que ingresó violentamente por la calle San Martín, una de las principales de la ciudad, arrastrando automóviles, mototaxis y combis y causando la muerte a once personas.   
 
El desastre, al inicio de la temporada de lluvias, pudo haber generado urgentes medidas preventivas a nivel nacional, para enfrentar situaciones similares, pero nada de eso sucedió. 
 
En las semanas siguientes, las lluvias causaron fuertes daños en Apurímac y Huancavelica.  Inclusive en Lima llovió después de 40 años y se produjeron derrumbes en las zonas más pobres.  En el Cusco, uno de los muros incas de Sacsahuaymán colapsó bajo las aguas.  Pero, pese a la gravedad de las circunstancias, Perú Rail continuó vendiendo boletos a Machu Picchu, sin que ningún funcionario regional o municipal pensara en impedírselo.   Finalmente, sucedió lo que era de esperarse: una avalancha bloqueó la vía férrea, dejando a miles de turistas atrapados en Aguascalientes, a merced de aquello que los peruanos conocemos bien: un Estado precario, débil e improvisado. 
 
Me acuerdo que el 16 de agosto del 2007 me anunció una cooperante:
 
-Wilfredo, quiero sumarme a los brigadistas.
 
-¿Qué brigadistas? –le contesté, mientras pensaba que mi amiga, con dos años en el Perú, todavía no sabía en qué país vivía.
 
-Las brigadas de voluntarios que irán a Pisco para reconstruir la ciudad…
 
En muchos países, la sociedad se encuentra organizada frente a los desastres naturales y muchas personas están disponibles, apenas se produce una emergencia.  Inclusive, si la catástrofe ha sucedido en el extranjero, está previsto trasladarse inmediatamente.
 
Yo le expliqué a la cooperante que probablemente al terremoto de Pisco sobrevendría el caos y la desorganización.  Ese mismo día, voluntarios españoles, ecuatorianos y cubanos llegaban perplejos al Aeropuerto Jorge Chávez no había nadie esperándolos.   Muchos tuvieron que viajar hasta Ica en taxi con todos sus equipos. 
 
En el Perú, la mejor forma de enfrentar incendios, terremotos y aluviones parece ser pensar que no van a suceder, desde las personas pobres que instalan sus viviendas en las vulnerables laderas de los cerros hasta las autoridades estatales, que a veces se consideran muy modernas. 
 
-No comprendo por qué sólo hay una carretera a Ica –me escribía una amiga desde Estados Unidos aquél 16 de agosto  -  ¿No existe una vía alternativa?
 
No.  Y tampoco la hay para Machu Picchu o Huancayo.  En casi todo el Perú apenas si hay pistas de dos carriles que pueden quedar bloqueadas por un puente derrumbado, una avalancha… o un camión volcado.     
 
Los ingresos del turismo no generan mejores vías de transporte: en Ollantaytambo, muchas veces he tenido que pegarme a los muros incaicos, para no morir aplastado por  decenas de camiones a Quillabamba y centenares de ómnibus turísticos que recorren las estrechísimas callejuelas.   Un puente colonial tenía que resistir el paso de todo ese flujo vehicular.  Digo “tenía”, porque la semana pasada colapsó. 
 
A nivel de escuelas o centros de salud tampoco se aprecian los efectos del turismo.  Cualquier enfermo o herido más o menos grave debe ser trasladado al Cusco.   Cuando existe un desastre generalizado como en la actualidad se hacen más palpables estas carencias, pero la vida cotidiana de la población sigue siendo muy dura. 
 
No sé si el gobierno central está en capacidad para diseñar acciones de prevención a nivel nacional, pero al menos podrían hacerlo gobiernos regionales, municipalidades e instituciones públicas o privadas.  ¿Tienen claro los empleados del Jockey Plaza o el Megaplaza qué hacer en  caso de sismo o incendio, más allá de correr, rezar y llorar?  ¿Sabrán los vecinos de Zárate o San Martín enfrentar inundaciones como las de hace unos años?  ¿Deben seguir viviendo miles de personas en zonas vulnerables de Lima, Huamanga o Cusco?  ¿Han previsto iglesias y parroquias cómo proteger a sus feligreses, tomando en cuenta que en el terremoto del 2007 muchas personas murieron dentro de los templos?  ¿Y en casa, sabe usted dónde hay velas y linternas?
 
Es falso, afirmar que los peruanos no sabemos tomar precauciones.  Yo veo que frente a la delincuencia se toman muchísimas.  Si adoptáramos una actitud similar frente a incendios, terremotos o inundaciones, el daño que éstos producen sería mucho menor.   
 
-Como van las cosas, creo que voy a ir construyendo mi arca de Noé  –me dijo un amigo huamanguino, que se encontraba a dos cuadras de la calle San Martín, la tarde del aluvión.
 
Ahora se sabe que ese desastre tuvo también causas humanas: hace algunas décadas fue tapiada la acequia que bajaba por esa calle y el aluvión llegó desde un cerro deforestado por los desplazados que huían de la violencia política. 
 
Quienes no hemos enfrentado directamente la destrucción de las últimas semanas, estamos advertidos.

Además…

-Pedro Condori, Secretario General del Sindicato de Trabajadores de Casapalca fue detenido el miércoles 9 a la entrada del Ministerio de Trabajo y trasladado al penal de Aucallama (Huaral). Condori es acusado de homicidio culposo, por la muerte del policía Giuliano Villarreal, producida el pasado 24 de noviembre, fecha en la que Condori se encontraba en Lima. La detención parece ser more…

Aquel domingo, por la tarde, los primeros en llegar a mi fiesta de cumpleaños fueron mis abuelos, que venían del Callao. Esperábamos a mis compañeritos del Nido Sainte Bernardette, que ese año, por una disposición del gobierno de Velasco, había cambiado de nombre a Santa Bernardita.

Mientras en la televisión se transmitía el partido inaugural del Mundial de Fútbol entre México y la Unión Soviética, yo estaba muy orgulloso enseñando mis regalos. Súbitamente, se escuchó un fuerte ruido que no podía identificar, pero los adultos nos hicieron salir apresuradamente a los niños del departamento. En la escalera nos unimos a decenas de personas que bajaban gritando de los pisos superiores.

Algún impulso maligno me motivó a hacer una travesura y me detuve a propósito.

-¡Baja, que hay terremoto! –me dijeron.

Aunque ese es el primer terremoto que recuerdo, se había producido otro similar cuatro años antes y habría uno más cuatro años después. En aquel entonces, los terremotos eran tan familiares para los limeños como los golpes de Estado o la participación de la selección en los Mundiales de Fútbol.

De hecho, los terremotos siguen siendo mucho más probables que estas otras circunstancias, pero el 15 de agosto del año pasado, parecía que muchas personas recién se daban cuenta y entre ellas las propias autoridades.

La magnitud del daño que puede generar un sismo depende de cuánto está preparada la sociedad para enfrentarlo. Supervisar la construcción adecuada de viviendas y edificios, establecer vías de comunicación alternas, ensayar la evacuación de lugares públicos, designar y capacitar brigadas de voluntarios que estén listos a actuar cuando el sismo se produzca, deberían ser tareas permanentes. Nada de eso había el 15 de agosto y, hasta donde yo sé, nada de eso hay todavía.

Quizás ninguna imagen grafique mejor la improvisación con la que el Estado enfrentó la tragedia que el Presidente Alan García anunciando, varias horas después del terremoto, que no habían mayores daños o pérdidas humanas. Entretanto, miles de personas intentaban llegar a Ica, Chincha o Pisco para socorrer a sus seres queridos. Si esa noche, las labores de rescate hubieran comenzado, muchas personas se hubieran salvado.

Al día siguiente, los brigadistas que llegaban de otros países estaban desconcertados: no había vehículos para trasladar medicinas, víveres o carpas… ni siquiera había víveres o carpas en los almacenes de Defensa Civil.

Como suele pasar en el Perú, se convocó a la solidaridad de la propia población y la respuesta fue impresionante: recuerdo las montañas de ropa y víveres que se acumulaban en el Estadio Nacional… y los saqueos de los damnificados desesperados, ante la perspectiva de morir de hambre, porque las donaciones no eran distribuidas.

Mientras tanto, algunos grupos económicos percibían la tragedia como una gran oportunidad que debían aprovechar. Tendrían el respaldo de Julio Favre, designado para coordinar la reconstrucción, sin ninguna preparación en urbanismo, saneamiento o labor humanitaria. Sin ninguna preocupación hacia los sobrevivientes, planificaban el reparto: unos privatizarían el agua de Pisco, otros el aeropuerto y había quien recibiría la concesión de una nueva autopista. Con similar insensibilidad, el ministro Rafael Rey anunció que el gobierno emitiría una botella de pisco llamada 7.9 en alusión a la magnitud del sismo.

Un año después, miles de damnificados se encuentran en tal abandono que parecería que el sismo ocurrió hace tres días. Ha sido la solidaridad de organizaciones religiosas, empresas privadas, ONG, universidades y gobiernos extranjeros, la que ha logrado la reconstrucción de casas, colegios y también de vidas que estaban destruidas. A Tupe y otros lugares olvidados de Yauyos, simplemente no ha llegado ninguna ayuda del gobierno, aunque sí la de algunas personas muy valerosas.

¿Por qué tanta insensibilidad en las autoridades? En parte, como suele suceder, por discriminación. El gobierno cree que los pobres pueden seguir sufriendo, mientras prefiere atender a cuerpo de rey a las delegaciones para las diferentes cumbres. Sin embargo, como sucede con los accidentes de carretera, existe también la la visión ideológica que pretende reducir al mínimo la intervención del Estado en la sociedad. Por eso, las autoridades simplemente no saben qué hacer con los recursos que han recibido. Han dispuesto edificar un coliseo deportivo en Pisco, como si para eso hubieran sido las donaciones y no para garantizar un techo digno a los ciudadanos.

Aquel 31 de mayo de 1970, nadie llegó a mi fiesta de cumpleaños y tuvimos que comernos las dos tortas, una de chocolate y otra de manjarblanco, que mi mamá había preparado.

Por la noche, ya acostado, le dije a mi papá:

-Parece que hasta el diablo me ha querido hacer un regalo.

Si en el Perú siempre recibiremos esos regalos del diablo, deberíamos por lo menos exigir que las autoridades sepan responder cuando eso suceda.

Además…

-Dos queridas amigas mías, Silvia Loli y Raquel Yrigoyen, también cumplían años aquel 31 de mayo, pero ellas vivían en Huaraz, que quedó destruida por el sismo.

-La calle Berlín de Miraflores lleva varios meses destruida por una empresa concesionaria de la municipalidad de ese distrito. Daños similares ha ocasionado en San Isidro y Lince la empresa Conciviles, concesionaria de la Municipalidad Metropolitana, que inclusive ha bloqueado el paso a desnivel bajo la avenida Javier Prado.

-Continúan las sanciones y denuncias hacia la irresponsable empresa Soyuz, para cuyos propietarios parecen haber perdido eficacia las conexiones con el partido aprista.

-En Juli (Puno), Jorge Jahuira, un supuesto delincuente, fue quemado vivo por una furiosa multitud, que llegó a lesionar seriamente al policía Javier Castro Pancorvo, quien pretendía impedir el crimen.

-Desde el río Marañón hasta el Urubamba, miles de nativos amazónicos vienen protestando contra los recientes decretos legislativos que recortan sus derechos desde el sábado 9, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, en que no encontraban nada que celebrar.

-Hablando de indígenas, por primera vez, una persona de rasgos y vestimenta andina, la congresista Hilaria Supa, ha aparecido en las páginas sociales de El Comercio. Resulta significativo que, por esta vez, la selección de fotos no haya estado a manos de María Elena Peschiera.

-Sin perdonar ni siquiera a los niños en sus políticas racistas, la empresa Ripley ha distribuido un chocante catálogo por el Día del Niño, que, al parecer, en esas tiendas se considera el Día del Niño Blanco. Invitamos a los padres de familia a no comprar allí ningún regalo para sus hijos.

-El Fraile es una discoteca de Huancayo donde se producen sistemáticas prácticas de selección racial de los clientes que deberían sancionar Indecopi o la Municipalidad de dicha ciudad.

-Hablando de municipalidades, la Municipalidad Provincial de Arequipa ha dispuesto retirar la licencia de funcionamiento a los locales que discriminen. Lo mismo se ha establecido en las localidades de Mejía, Camaná, Mollendo y Samuel Pastor La Pampa, frecuentadas por los arequipeños durante sus días de descanso.

-Agradecemos a Eduardo Adrianzén y Enrique Delgado por sus interesantes intervenciones en el conversatorio sobre Racismo y Humor. Este miércoles tendremos un nuevo Miércoles Antirracista en el Centro Cultural de España. Fíjense bien que comienza a las 5pm.

RACISMO Y AUTORRACISMO

Julio Hevia, psicólogo, Universidad de Lima

Rocío Muñoz Flores, directora del Centro de Estudios y Promoción AfroPeruano Lundú

Wilfredo Ardito Vega, abogado, APRODEH y Mesa contra el Racismo

Centro Cultural de España, 13 de agosto, 5pm.

El aporte (sobre la RP 210):

La responsabilidad social empresarial por definición es una iniciativa de carácter voluntario, que se refiere a actividades que rebasan el mero cumplimiento de la legislación. Por eso, el incumplimiento de la normativa laboral, ambiental, etc., no es lo mismo que ausencia de responsabilidad social, sino un acto ilegal
Muchas veces no se distingue entre lo voluntario y lo obligatorio, como si el respeto de los derechos humanos fuese un acto de solidaridad que merece certificados. De hecho la responsabilidad social termina como una moda sin sentido estas “buenas prácticas se usan para tapar las obligaciones incumplidas” (una abogada laboralista).

La frase W:

Una forma eficaz de sabotear cualquier movimiento social es otorgarle abundante financiamiento.