Archive for the Category »cholos «

-14 muertos deja un accidente de carretera en la sierra de La Libertad… 21 deja otro accidente en Puno. Casi 60 muertos desde el miércoles hasta el sábado. La mayoría de vehículos interprovinciales pertenecía a empresas informales, pero estuvieron también involucrados dos ómnibus de CIVA en accidentes ocurridos en Moyobamba y Nazca.



-El jueves pasado salió en libertad Roque Gonzales, después de diez meses. En una conferencia de prensa que los medios peruanos omitieron difundir, anunció que denunciará a Luis Alva Castro y al general de la PNP Octavio Salazar por los abusos cometidos.



-Ante el masivo rechazo de vecinos y autoridades, el gobierno retrocedió en su interés de vender para un proyecto de vivienda parte de las instalaciones del Ministerio de Defensa en San Borja.


-Marina Sequeiros, alcaldesa del Cusco y David Mamani, alcalde de Juliaca fueron vacados por los respectivos consejos. Esperemos que las nuevas autoridades de ambas ciudades contribuyan a una vida digna para los ciudadanos.



-Felicitamos a la Municipalidad Provincial de Chanchamayo por la aprobación de la primera Ordenanza contra la Discriminación en la selva.



-La Municipalidad de Cajamarca dispuso que, además del castellano, son lenguas oficiales el quechua y el aguaruna o awajún.



-Hablando del pueblo awajún, los nativos que viven en la Cordillera del Cóndor han señalado su total rechazo a la empresa minera Dorato que pretende operar en esta región de frágil ecosistema.



-El Ministerio de Trabajo dispuso la reposición de los 103 trabajadores despedidos por la Clínica San Juan de Dios, muchos de los cuales son discapacitados.



-El Ministerio del Interior anunció que los veraneantes en Máncora estarán adecuadamente protegidos de la delincuencia. Sin embargo, puedo decir, en carne propia, que el peligro más punzante en la zona son peces como las rayas y los pastelillos que introducen sus ponzoñosos aguijones en los pies de los incautos.



-Felicitamos a la Universidad Católica por los diversos programas de becas a estudiantes de escasos recursos, algunas de las cuales cubren inclusive gastos de alimentación y movilidad.



-Para alegría de muchos lectores, desde el 21 de diciembre, aparece todos los días la columna de Augusto Alvarez Rodrich en La República.



-33 Presidentes de América Latina y el Caribe en Brasil se reunieron para debatir sobre los problemas de pobreza que afectan a la región y la necesidad de una política exterior común, exigiendo el cese del embargo a Cuba. En ese contexto, la ausencia de Alan García demostró las dificultades del régimen para manejarse en los espacios de coordinación regional.



El aporte (sobre la RP 230):


Cholo es y será un insulto racista (un arquitecto peruano que vive en los Estados Unidos).


Choledad fue un término acuñado por Willy Nugent hace varios años, inspirado en El Laberinto de la Soledad de Octavio Paz (Rosana Battifora).


Mi esposo y yo llevamos años llamándonos cholo y chola de cariño y mi papá llama a todos sus nietos cholitos. Creo que en la intimidad muchas personas usan esa palabra de manera afectuosa (una catedrática de la Universidad de San Marcos).


Yo no tendría problemas en decir cholo si no tiene carga despectiva. Un amigo extranjero nos hizo reir el otro día cuando nos dijo: “El día que me digan ‘Oye, cholo, ven’ sentiré que los peruanos ya me aceptan como uno de ellos (una religiosa desde Jaén).


Hay que recordar que existe también Cholotube (un abogado experto en resolución de conflictos).


La frase W:

No sé si Papá Noel es el Anticristo, pero hace muchos esfuerzos para parecérsele.

Parque de la Exposición, domingo por la tarde. Un grupo de sikuris danza y toca sus zampoñas. Cuando terminan, la multitud aplaude y en medio del entusiasmo, un niño grita:

-¡Vivan los cholos!

La gente se ríe, los músicos se sorprenden y la mamá del niño le advierte que no debe decir eso.

Para él, cholo quería decir simplemente una persona de rasgos andinos como los músicos y a su edad no sabía que esta palabra puede tener muchos otros significados. En realidad, precisarlos es algo complicado, porque palabras como pituco, blancón, moreno o gringo se pueden usar para personas muy distintas (a mí hasta gringo me han llamado unos indígenas mexicanos en Yucatán).

La acepción más inocua implica identificar cholo con peruano. Ese sentido tiene esta palabra ahora que la Municipalidad de Piura ha establecido el Cholonoel, que vestido como chalán viaja en una carreta jalada por un burrito (véase: http://www.andina.com.pe/Espanol/Noticia.aspx?Id=UmbsIWDtJpA=). También aparece este significado en las expresiones Chollywood (para referirse a los actores nacionales) y cholonautas (internautas peruanos) o en www.choledadprivada.com, donde Oscar Montezuma y José Luis Gargurevich se dedican a comentar sobre choledades, es decir problemas existenciales de los peruanos.

Otras veces, cholo alude a alguien de rasgos físicos andinos, con una carga más humorística que ofensiva, como los taxicholos de Sicuani o Juliaca o el cholomático, el empleado bancario que, en algunas ciudades de la sierra, hasta hace unos años atendía en una cabina retiros nocturnos.

Sin embargo, lo más frecuente es aludir a estos rasgos de manera ofensiva, atribuyéndoles ingenuidad (“lo quieren hacer cholito”), incompetencia (“cholo tenía que ser”) o ignorancia (“cholo bruto”). De allí el carácter despectivo de las expresiones cholería o cholerío.

A este sentido ofensivo alude Jorge Bruce cuando titula su libro “Nos habíamos choleado tanto”. Cholear quiere decir humillar, algo así como denigrar, una palabra que el propio Bruce explica que quiere decir “tratar como negro”. “En el Perú, todos somos el cholo de alguien”, precisa, para describir las cadenas de discriminación entre peruanos.

De otro lado, conozco varias personas, normalmente mayores que yo, que usan cholo para enfatizar, como una especie de che rioplatense. Sin embargo, el término permite, de esa manera encubierta y ambigua que tanto gusta a algunos peruanos, mostrar superioridad o burlarse del otro. “¡Te voy a decir por qué pasa esto, cholito!”, dice un profesor universitario a un colega. “¡No te pases, chola!”, reclama una secretaria.

Entre limeños jóvenes, de clase media y/o alta, la expresión “¡Qué cholo!” se refiere a algún comportamiento típico de los sectores populares y emergentes, desde la vestimenta hasta el lenguaje. Inclusive se elaboran cholómetros, donde uno puede medir qué tan cholo es, si llama “amigo” a un desconocido, si se lleva los jabones del hotel, si se llama Leidy o Jonathan, o si dice padrino al padrino y mamita a la mamá.

Los cholómetros se actualizan, incluyendo a quienes ostentan sus MP3, IPODs o televisores de plasma, lo cual, en el fondo, describe los cambios en la distribución del dinero en el Perú. Inclusive, en mi profesión se ha establecido un cholómetro legal, que donde se condenan actitudes como pasear enternado por Las Begonias a mediodía llevando bajo el brazo el diario Gestión o el acto de litigar, una actividad que para algunos futuros abogados es “para cholos”.

Muchas personas señalan que al criticar los comportamientos cholos no aluden a los rasgos físicos:

-Por ejemplo –me dice una amiga de la universidad -. eso es una actitud chola.

Es sábado por la noche y dos jóvenes trabajadoras del hogar que comenzaban su descanso dominical, paradas en medio de la pista, habían detenido varios taxis y bloqueaban ambos carriles. Sin embargo, dudo que si hubieran sido dos señoras blancas, mi amiga habría pensado que estaba ante una actitud chola, sino simplemente un caso de irresponsabilidad.

“Hay ONGs de cholos y ONGs de blancos”, me decía una abogada hace muchos años. “Mis problemas son porque ésta es una ONG de cholos”. Ella se refería a prácticas institucionales como las dificultades para aparecer en público o el énfasis en la jerarquía en las relaciones personales…, pero era mucho más blanca que todos sus colegas, incluyendo este servidor.

Finalmente, cada vez más se escucha cholo de manera reivindicativa… por parte de personas que se sienten cholas: En Vitarte o San Juan de Lurigancho he escuchado frases como: “Los cholos somos los que más trabajamos” o “El Perú avanza gracias a los cholos”.

La abrumadora mayoría de mis familiares y amigos se abstiene de usar cholo en cualquiera de sus sentidos, pero en un país como el Perú, donde el lenguaje evoluciona rápidamente y términos como faenón o hacer clic se incorporan en horas al habla coloquial, el uso de cholo podría continuar evolucionando.

Quizás en el futuro, nos veremos todos los peruanos como cholos o dejaremos de cholearnos. Quizás, cuando alguien grite “¡Vivan los cholos!”, todos los presentes, independientemente de sus rasgos físicos, simplemente contesten “¡Viva!”.