#ElPerúQueQueremos

RP 397: ¿POR QUÉ TANTOS PERUANOS APOYAN A MIRIAM GÓMEZ?

Publicado: 2012-02-28

En otro país, Miriam Gómez sería muy criticada por haberle dado una bofetada a un chico de 13 años en un cine de Chorrillos.  En el Perú, no sólo ha sido defendida, sino justificada y elogiada y pareciera ser casi una heroína social.  ¿Por qué? 

 

Yo creo que la señora Gómez ha recibido tanto respaldo de la opinión pública porque ella hizo lo que frente a insultos o maltratos racistas muchos peruanos han querido hacer… pero no lo hicieron y se quedaron incubando rabia y rencor.   

 

Los maltratos racistas que cada uno recuerda pueden remontarse al colegio o ser más recientes, pero siempre quedaron en la impunidad.   Recuerdo el verano pasado a un grupo de adolescentes rubios en la tolva de una pick up lanzando insultos a los transeúntes en la avenida Larco. 

 

-¡Cabro!  ¡Cachudo!  ¡Feo! –gritaban y soltaban expresiones ofensivas hacia las mujeres. 

 

Como esa tarde los balnearios del sur habían sido evacuados por temor a un tsunami, los muchachos, aparentemente ebrios, mataban el tiempo recorriendo Larco y Arequipa, al lado de la combi en que estaba yo.  No intervinieron ni policías ni serenos, aunque pasaron ante la sede del Serenazgo de Miraflores.

 

El respaldo a la señora Gómez muestra también que muchos peruanos están de acuerdo con el castigo físico.  Son aquellos cuyos padres les daban palmazos y cocachos hace treinta o cuarenta años y que atribuyen los males de la sociedad actual a que nadie sabe corregir a sus hijos.  Es verdad que a mí me sorprende ver a algunos padres suplicarle a sus hijos que coman, que se vistan, que hagan sus tareas o que no rompan cosas ajenas, pero me parece inaceptable que se dé una cachetada a un muchacho.

 

Justificar la violencia cuando se aplica como castigo o corrección a quien “se lo merece” me parece peligrosísimo, porque permite abusos de policías, ronderos o profesores.  Inclusive, frente a la violencia familiar he escuchado varias veces que la mujer maltratada “se lo buscó” por portarse mal… Lo mismo que tantas personas han repetido en el caso de la bofetada que propinó la señora Gómez.

 

Otro aspecto peligroso en esta solidaridad es que parece legítimo ejercer la autotutela, es decir solucionar uno mismo los agravios, en lugar de buscar la intervención de una autoridad.    Se trata de la moral que aparece en las películas de vaqueros, donde el héroe hace justicia a su violenta manera.    Por eso han tenido también amplio respaldo quienes matan delincuentes, reales o supuestos, desde el perro Lay Fun hasta Luis Miguel Llanos y Gastón Mansilla, sobre el cual nadie se preguntó por qué iba a la universidad con un arma de fuego.  Sobre todos los fallecidos se dijo que “se lo merecían”.

 

Muchos de quienes respaldan a la señora Gómez ni siquiera se sienten cuestionados porque una persona mayor haya golpeado a un menor.  Yo creo que esto se debe a que en nuestra sociedad no se ve mucho desequilibrio de poder entre un niño blanco y un adulto andino o negro.  De hecho existen casos en que niños blancos humillan o inclusive golpean a las trabajadoras del hogar.     

 

Ahora bien, uno de los mayores riesgos que deben evitar quienes luchan contra el racismo es caer en  la intolerancia hacia el “grupo agresor”, asumiendo estereotipos como que todos los blancos son malos y racistas.     Simplemente esto también es racismo.  Conozco casos de maltratos muy crueles hacia blancos que estaban en una posición más débil (el único alumno blanco del salón, el limeño que trabaja en la sierra).  Los racistas lo encontraban justificado, como una venganza por todo el racismo sufrido… aunque el blanco en cuestión no hubiera hecho nada, salvo ser blanco.

 

Además, plantear el racismo como una actitud propia de los blancos implica no percibir que en el Perú el racismo está tan internalizado que se produce con mucha frecuencia entre negros y andinos.  Por eso, me parece chocante cuando los medios de comunicación ponen de relieve un “caso de racismo”, porque en realidad existe una situación generalizada de racismo, de la cual todos somos parte. 

 

¿Significa esto que los insultos racistas deben ser tolerados?  Por supuesto que no, porque son un agravio contra la esencia misma de la persona a la cual se ofende.  El año pasado, el Congreso aprobó tipificar la injuria racista, considerándola un agravante del delito de injuria, pero la víspera de entregar el mando, el Presidente García observó la norma.  Creo que es el momento que el Congreso sancione todas las formas de injuria discriminatoria y las víctimas se vean protegidas por el Estado. 

 

Lo mejor de toda la polémica causada por el incidente en el cine de Chorrillos es que ahora en el Perú aparece un consenso respecto a que el racismo es inaceptable.  El siguiente paso es que el Estado actúe para evitar que estos hechos violentos y cotidianos continúen.


Escrito por


Publicado en

Reflexiones Peruanas

Sobre el país en que vivimos y queremos vivir