En mi humilde opinión, de todas las formas de discriminación que existen en nuestra sociedad, la discriminación por orientación sexual u homofobia se distingue porque el discriminador siente que tiene una justificación moral: el discriminado es malo, perverso, dañino para la sociedad.
Para mí, la moral tiene relación con la buena conducta de una persona. La orientación sexual no tiene mayor relevancia en ello, como tampoco la tienen el estado civil, la estatura o el lugar de origen…, aunque debo admitir que hace veinte años yo no pensaba de esta manera. Afortunadamente, en el movimiento de derechos humanos y en los círculos académicos o religiosos que frecuento ha habido también un cambio de mentalidad a ese respecto.
Debido a ello, cuando comenzamos a promover, desde las Mesas contra el Racismo, que los gobiernos municipales y regionales aprobaran Ordenanzas integrales contra la discriminación, siempre incluíamos entre las causales la orientación sexual, encontrando una aceptación positiva de las autoridades.
En realidad, el racismo no puede entenderse como un problema aislado: en el Perú existe una discriminación acumulada, donde una misma persona sufre por varias causales a la vez: condición económica, discapacidad, lugar de origen, rasgos físicos, apellido, actividad, etcétera. Por eso trata de enfrentar entonces todas las formas de discriminación existentes.
Entre los años 2008 y 2010 aproximadamente 50 Ordenanzas contra la discriminación fueron aprobadas, desde Catacaos hasta Sicuani y desde Cajamarca hasta el Callao, incluyendo medidas a favor de las personas con discapacidad, los adultos mayores y las víctimas de la violencia política. Siguiendo una iniciativa de la Municipalidad de Sullana, en Miraflores y otros lugares se dispuso que los establecimientos comerciales colocaran carteles contra toda forma de discriminación.
En cuanto a la orientación sexual, solamente dos municipios, Urubamba y Andahuaylas, omitieron esta causal. Las Ordenanzas de los Gobiernos Regionales de Apurímac y Huancavelica prohibían especícamente someter a una persona a tratamiento médico o psicológico para reformar su orientación sexual.
En el año 2009 me reuní con algunos funcionarios de la Municipalidad de Lima y les entregué un proyecto de Ordenanza, pero al parecer quedó entrampado en la burocracia municipal. Conociendo la preocupación de Susana Villarán por el tema, hice lo mismo cuando empezó su gestión y en febrero de este año, fui al Palacio Municipal a exponer sobre este tema ante un grupo de regidores:
-Muchas gracias –dijo uno de ellos –pero la Ordenanza que aprobaremos será solamente para los colectivos LGTB.
No podía creer lo que estaba escuchando.
-Pero no se puede excluir a los adultos mayores, los afroperuanos, las personas con discapacidad…-repliqué.
-Es el compromiso de Susana Villarán.
-Susana siempre ha estado comprometida contra todas las formas de discriminación…
Siguió una larga discusión y paulatinamente los regidores fueron comprendiendo la necesidad de una norma inclusiva. Casi convencido, el primer regidor me dijo:
-Mira, si sale una Ordenanza amplia tú se lo explicas a los LGTB. ¡Ya sabes como son!
Me comprometí a asumir esa temible tarea y también a incluir en el proyecto de Ordenanza un artículo referido a la lucha contra la homofobia.
Sin embargo, para mi sorpresa, después que envié el texto, los regidores me avisaron que sólo considerarían la discriminación por orientación sexual. Durante los siguientes meses, varias personas, dentro y fuera de la Municipalidad intentaron revertir esta decisión, sin mayor resultado.
Algunos activistas homosexuales me han explicado que una Ordenanza específica permitiría visibilizar su problemática… Lamentablemente, han conseguido hacerla demasiado visible, generando la indignación de grupos conservadores. De hecho, una sociedad donde existen tantas víctimas de racismo y machismo, discriminación por edad o discapacidad, es difícil explicar que la Municipalidad de Lima opte solamente por prestar atención a una forma de discriminación. ¿Cómo explicar que, mientras en Huancayo, Abancay o Chiclayo se sancione a los locales públicos que discriminen por cualquier razón, en Lima solo se pretende sancionar a los que discriminan por orientación sexual?
Ninguna de las Ordenanzas aprobadas anteriormente había generado mayor polémica. En varios medios de comunicación se ha difundido que las iglesias deberán exhibir carteles donde se prohíbe la discriminación por orientación sexual o perderán la licencia de funcionamiento y que los colegios deberán tolerar las muestras de afecto homosexual. Muchas personas señalan que Susana Villarán nunca habló al respecto en su campaña y piden juntar firmas para su revocatoria.
Esta situación me recuerda que el año pasado una ONG promovió que se sancionara solamente la injuria racista, rechazando incluir en su propuesta otras formas de injuria discriminatoria. Igualmente, una organización gay propuso sancionar para los crímenes por homofobia y no aceptó que se incluyeran crímenes basados en racismo, xenofobia u otras razones. Naturalmente, ninguno de estos proyectos prosperó.
Al parecer, el panorama confrontacional hará imposible la aprobación de cualquier Ordenanza. De ser así, gracias a la falta de visión de algunos funcionarios, todos los que buscamos una ciudad más justa y tolerante habremos perdido.

Entiendo tu punto de vista, y por supuesto que ningún tipo de discriminación es positiva o aceptable. Sin embargo, como yo lo veo, en la escalera para llegar a la cima de nuestros derechos y libertades, no se sube de un salto, se sube escalón por escalón. Te digo esto, porque creo que es positivo el debate que se ha generado en círculos sociales y religiosos, con respecto al tema de la homosexualidad, un debate necesario y saludable, una oportunidad para que las personas no LGBT puedan abordar el tema, discutirlo e informarse. La discriminación nace del prejuicio, y el prejuicio de la ignorancia. Si las personas realmente vieran a los LGBT como personas con sentimientos, necesidades, proyectos, anhelos, familias, etc desaparecerían los prejuicios y por tanto la discriminación. Es mi punto de vista. Saludos!
el dia que la mayoria de LGBT dejen de portarse como “locas” estoy seguro que se ganaran el respeto de todos…
[...] El serenazgo de Lima ya no lanza perros a las travestis ni golpea a los gais y lesbianas que danzan en las discotecas, la alcaldesa por primera vez inauguró la Marcha del Orgullo y el concejo metropolitano propuso prohibir explícitamente la discriminación por orientación sexual e identidad de género. Cipriani y Lay ya encarnaron las voces más reaccionarias de las iglesias católicas y evangélicas en contra de la ordenanza que, vaya osadía, reconoce que lesbianas, travesti, gais y bisexuales (LTGB) también somos ciudadanas. Paradójicamente desde otros espacios y perspectivas también se han sumado voces críticas a la propuesta de ordenanza municipal, como la del abogado y activista en derechos humanos Wilfredo Ardito que propone una ordenanza de amplio alcance o “combi”. [...]
Esta Ordenanza busca callar bajo la fuerza y la imposición a los ciudadanos. Es una norma que amenaza a la población.
Si un ciudadano quiere acercarse a pedir a dos hoosexuales que se están besando o dos jovencitos heterosexuales que dejen de abrazarse porque hay niños, ancianos y familias, PUES LE CAERA LA MULTA Y CIERRE DE LOCAL. La Ordenanza dice que se debe permitir muestras de afecto y caricias, y cualquier acto (libertad total), sin que nadie pueda oponerselos. ¿Ley inquisidora para un minoría privilegiada?
Esta Ordenanza busca taparle la boca a los ciudadanos vulnerando sus derechos constitucionales a la opinión, expresión, pensamiento y creencias religiosas, porque bastará un pequeño gesto del dueño del local o comensal para que la Municipalidad venga a hostigarlos con multas y cierres de local. ¿Esto es justo?.
Tengo todo el derecho de decirle a mis hijos que la homosexualidad es una enfermedad (tal como miles de gays en el mundo han cambiado con ayuda), y que si bien merecen respeto y para nada ser discriminados, eso no significa que su conducta sea correcta, moral o natural.
Si yo no les digo eso a mis hijos entonces quiere decir que ser gay es normal y que vayan a fiestas de ambiente, que frecuenten amigos homosexuales y adopten sus costumbres y estilo de vida.
Por favor, ningún padre quiere eso para sus hijos. Hay que respetar, pero no me digan que a mi hijo tengo que decirle que es normal que dos hombres se besen, y ese es mi derecho constitucional a la libertad de pensamiento y expresión.
¿LA MORAL TIENE RELACION CON LA BUENA CONDUCTA?, parece que confundes moral con el Manual de Carreño o de Frida H., una cosa es la moral y otra los buenos modales.
El argumento (pretexto) de que los niños no deben ver personas del mismo gènero mostrando afecto en pùblico ,nace de la incapacidad de los padres para explicar a sus hijos que hay màs de una orientaciòn sexual.
Decirle a los niños que la homosexualidad es una enfermedad es iniciarlo en la ignorancia, ya que la Organizaciòn Mundial de la Salud la ha descartado como patologìa y de hecho està catalogada dentro de las orientaciones (no opciones) sexuales ,al igual que la heterosexualidad
Se habla de respeto, derechos y moral…Pero es “moral” inculcarle a un hijo prejuicios propios??…Porque no educarlo con la verdad o informar adecuadamente y que el niño crezca con informaciòn y no con una opiniòn ajena?
Muy bien por Villaràn, no todos los dìas un polìtico se arriesga por una minorìa que hace tiempo tiene derechos limitados en una sociedad como èsta…Aunque deberìa ser màs general la ordenanza,es cierto…Pero es un muy buen paso.
Saludos.
[...] Como dije al inicio, podemos discutir luego si es eficaz. O por qué solo ese tipo de discriminación y no otros o todos (como lo ha señalado Wilfredo Ardito). [...]
Es importante que haya una normativa contra la discriminación por orientación sexual y que no se diluya el tema en una resolución genérica contra toda discriminación. Los locales comerciales no deben discriminar por ningún concepto, y lograr que no lo hagan será una gran victoria para la democracia en el Perú. Pero no porque hay muchas formas de discriminación hay que olvidarse de una de las más apremiantes, como es la discriminación contra los homosexuales, travestis etc., precisamente porque aún está legitimada entre la población por prejuicios atávicos, costumbre, y aun instituciones como la mayoría de las iglesias cristianas.